viernes, 12 de junio de 2009

Las primeras "14000" de nuestro Blog !


Hace unos dias nuestro mapa de visitas se actualizo quedando en "0", esto susede cada ano para que el mapa de visitas quede limpio y asi los usuarios puedan tener una mejor optica para ver desde donde nos visitan.
Tambien recordarles que este contador se coloco casi 3 meses despues que iniciamos este proyecto.
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Gracias por seguir visitando esta su pagina amiga.
Saludos Fraternos.

martes, 9 de junio de 2009

Quator Coronati, La historia de los cuatro coronados (que fueron nueve).


Resumen de un artículo del Q:.H:. José Schlosser

El nombre de "Quatuor Coronati" es famoso en los medios francmasónicos por llevar ese nombre la primera y más importante Logia de Investigación del mundo, la número 2.076 de la Gran Logia Unida de Inglaterra, fundada el 28 de noviembre de 1886 por nueve francmasones destacados y cuyo primer Venerable Maestro fue el orientalista Sir Charles Warren. En sus "Transactions" publicadas bajo el título de "Ars Quatuor Coronatorum" figuran importantes trabajos y las consiguientes discusiones a que estos dieron lugar, contribuyendo de manera decisiva al conocimiento histórico y doctrinario de la Orden. Sin embargo, no es muy conocido el origen del nombre que adoptó esta Logia, sumido en la historia del primitivo arte de la construcción en Europa. He aquí pues la leyenda de los "Cuatro" Mártires Coronados.
LOS CINCO
Claudio, Nicóstrato, Sinforiano, Cástor (y el ayudante de este último, Simplicio), eran cristianos secretos y destacados escultores en las canteras de piedra de Diocleciano, en Panonia, región del Danubio medio (Austria-Hungría). La leyenda agrega el romántico detalle de que su excelente trabajo se explicaba porque era hecho en honor a Dios.
Recordemos que Diocleciano fue emperador romano desde el año 284 al 305 d.C. y que reorganizó el Impero con arreglo a un sistema jerárquico: la Tetrarquía. Su yerno, luego Emperador, Valerio Maximiliano Galerio, le instó a desatar una dura persecución contra los cristianos. Diocleciano ordenó a estos expertos que tallasen una estatua en honor de Esculapio (Dios pagano de la medicina, hijo de Apolo). Firmes en su fe, se negaron, perdiendo el favor del emperador. Según la leyenda, fueron condenados a una horrible muerte, pues habría sido enterrados vivos en ataúdes de plomo, lanzándolos al río el 8 de noviembre del 287 d.C. Un correligionario escondió los restos en su propia casa.
LOS CUATRO
Otra versión de la leyenda dice que Diocleciano edificó en Roma un templo para el culto de Esculapio, ordenando que los soldados romanos y, especialmente los milicianos de Roma, le rindieran culto y quemaran incienso ante su imagen. Cuatro soldados cristianos que se negaron fueron azotados con plomadas hasta morir y sus cuerpos arrojados a los perros. Los cadáveres de Severo, Severiano, Corpóforo y Victoriano fueron, sin embargo, rescatados y enterrados junto a otros Santos.
LOS NUEVE
Continúa la leyenda contando que pasaron doce años y el Obispo erigió en memoria de los nueve una Iglesia con el nombre de "Cuatro Santos Coronados".
Por eso, como decimos en el título, los Cuatro Mártires habrían sido, en realidad, nueve.
VENERACIÓN
Los relatos dicen que "reliquias" de los Santos fueron depositadas en la Iglesia: sierra, martillo, mazo, compás y escuadra (los gremios de carpinteros también tenían a estos santos por patronos: recordemos que gran parte de los edificios de la época se construían con madera). Estas mismas herramientas, junto a una corona y a la imagen de un perro o un lobo (que rehusaron comer los cuerpos y los defendieron de otros carniceros) forman la insignia de los santos. La Iglesia Católica dedicó el 8 de noviembre para homenajearlos y los santificó. San Jerónimo, autor de la versión latina de la Biblia -"Vulgata"- ya se refiere a ellos.
Los constructores profesionales, miembros de los antiquísimos Collegia Fabrorum romanos, ocupaban la retaguardia de los ejércitos que destruían a su paso todo lo existente, en sus acciones de conquista por Europa, Asia y el norte de Africa. La misión de los "collegiati" era la de reconstruir. En las postrimerías del Imperio, dentro de esos Collegii se veneró la memoria de estos santos y sus herramientas se convirtieron en sus emblemas. Al simple efecto informativo y si quisiéramos aceptar una línea de continuidad -muchas veces argumentada pero totalmente infundada-, entre hechos históricos cuyo origen, causa y estructura son totalmente distintos, cabría mencionar que los Maestros " Comacinos" (arquitectos aislados en torno al Lago de Como, en la época en que se disgrega el Imperio, legendarios precursores de los francmasones medievales), el rey franco Carlomagno, Emperador de Occidente, el Sacro Imperio Romano (962)..., fueron los puentes por los que pasó la leyenda hasta llegar a los "freemasons" ingleses y a los "steinmettzen" alemanes del medievo (s. XII), estos últimos constructores de la catedral de Estrasburgo, bajo la dirección de Erwin de Steinbach, que adoptaron a los Quatuor Coronati como santos patrones del gremio operativo.
El "Manuscrito Regio" (o Haliwell) es el más antiguo documento normativo masónico conocido hasta ahora. Data de 1390 y fue encontrado por Jones O. Haliwell, de quien toma su nombre, en 1839. Es un poema de 794 versos, conteniendo ricas lecciones éticas y enseñanzas de tolerancia y fraternidad, tendiendo un puente entre la francmasonería operativa medieval, a la que se refiere, y la especulativa que practicamos actualmente. Su título es "HIC INCIPIUNT CONSTITUTIONES ARTIS GEOMETRAE SECUNDUM EUCLIDEM". En su conclusión dice: "Roguemos ahora al Dios Todopoderoso y a su madre la dulce Virgen María, que nos ayuden a observar estos artículos y estos puntos en todas sus partes, como lo hicieron otras veces los Cuatro Coronados, santos mártires, que son la gloria de la comunidad. Buenos masones, elegidos, también ellos fueron escultores y tallistas de piedra. Eran obreros dotados de todas las virtudes. El emperador los llamó cerca de sí, y les mandó que labrasen la imagen de un falso dios y que la adorasen como si fuera el Dios supremo..." Tras relatar la leyenda, dice: "Su fiesta se festeja ocho días después de la de Todos los Santos..."
Los "Estatutos de los Canteros Alemanes", constituciones de los Steinmetzer, "jurados" en la Asamblea de Ratisbona (Regensburg, Alemania) en 1459 y aprobados por el Emperador Maximiliano I, comienzan con la siguiente invocación: " En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y de nuestra Madre la graciosa María, y de sus santos servidores, los Cuatro Mártires Coronados de perdurable memoria".
La constancia de la leyenda en estos dos documentos constituye una prueba terminante del origen común de la francmasonería operativa medieval en Inglaterra y en el continente europeo.

viernes, 15 de mayo de 2009

Pinocho ...


El cuento de Pinocho es la historia del alma humana en su viaje de evolución espiritual. Pinocho es creado bajo la influencia de dos personajes, uno masculino y otro femenino (que simbolizan los dos aspectos de Dios).

Es tallado por el carpintero Geppetto, y el Hada Azul le da vida. Al mismo tiempo, el Hada elige a un grillo llamado Pepito y le encomienda una misión: permanecer junto a Pinocho y ser su conciencia (Esto significa que Dios pone junto a cada alma la conciencia de la verdad, que la acompaña siempre dentro de si misma).

El mayor deseo de Geppetto es que Pinocho llegue a ser un niño de verdad. Y sabe que su deseo sólo puede hacerse realidad si Pinocho aprende y crece, por lo que lo envía a la escuela, (nuestro desenvolvimiento es un proceso de aprendizaje permanente).

Pinocho sale por la puerta principal conducido por su padre, y lo hace cargado de propósitos, con el anhelo profundo de convertirse en algo superior: en un niño de verdad. Pero cuando sale al mundo surgen los problemas. Haciendo usode su libertad recién descubierta, Pinocho toma algunas decisiones equivocadas, y sucumbe ante la tentación del orgullo. a pesar de las protestas de Pepito Grillo. Sigue a Juan el Honrado y se une a una compañía de circo (La característica fundamental del alma es el libre albedrío que podamos en cada momento elegir).

En su representación teatral Pinocho recibe grandes aplausos, y está muy contento, pero después de la actuación lo encierran en una jaula (El dejarnos llevar por el orgullo, por el “yo”, puede darnos placer, pero a la larga siempre produce dolor, porque esclaviza el alma). El Hada Azul acude junto a él, preguntándole la causa de su encierro, y Pinocho intenta justificarse ante ella diciendo mentiras; pero con cada mentira que dice le crece la nariz. Entonces Pinocho descubre que el mal no puede ocultarse, y reconoce sus errores con honestidad, arrepintiéndose de ellos (lo mismo ocurre con nosotros; mientras nos autojustificamos y no reconocemos nuestros errores ante Dios y ante nosotros mismos, no podemos aprender). El Hada entonces le libera y recibe otra oportunidad.

Pepito Grillo está decidido ayudar a Pinocho a no salirse del buen camino, pero tardan poco en presentarse nuevas tentaciones. Vuelve aparecer Juan el Honrado, que le invita a la Isla del Placer, un lugar donde los niños pueden divertirse todo el día y satisfacer todos sus deseos. Pinocho no puede resistir la atracción de viajar a la Isla y se une al grupo (Nuestra gran tentación es no tener que esforzarnos, recibirlo todo a cambio de nada). Y ocurre que cuando Pinocho y los demás niños llevan en la Isla demasiado tiempo, empiezan a convertirse en burros y a olvidarse incluso de hablar (Lo mismo pasa con el alma humana, cuando se embrutece por la indiferencia y la satisfacción permanente del deseo; se olvida de quién es y de cuál es su misión). Pero Pinocho se da cuenta a tiempo. Cuando descubre que les están saliendo orejas y rabo de burro, se dirige a Pepito Grillo para pedirle ayuda. Esto le salva, porque Pepito Grillo sabe cómo puede escaparse de la Isla.

En cuanto están libres empiezan a buscar a Geppetto. Pero vuelven a su casa y descubren que ha desaparecido; ha ido a buscar a Pinocho (Esta imagen tiene una importancia fundamental, pues no da a entender que no sólo buscamos nosotros a Dios, sino que Dios nos busca a nosotros). Pinocho recibe indicaciones sobre el paradero de su padre. Podrá encontrarlo en el fondo del mar, en el vientre de una gran ballena que se tragó la barca de Geppetto (El animal marino es un antiguo símbolo de la reconciliación del espíritu y la materia. El mar es un símbolo del inconsciente. Así, el cuento nos dice que encontraremos nuestra inspiración espiritual, nuestra verdadera naturaleza, en nuestro propio yo inconsciente, en el fondo de nosotros mismos).

Cuando Pinocho y Pepito Grillo buscan a Geppetto en el mar, los traga la misma ballena. En el vientre de ésta tiene lugar una alegre reunión de Pinocho con su padre, pero pronto se dan cuenta que deben escaparse para seguir juntos a la luz del día y en tierra firme (Dicho de otro modo, nuestro viaje espiritual no termina cuando empezamos a reencontrarnos con nuestras profundidades espirituales en nuestros sueños, en nuestras oraciones, o en nuestras meditaciones. El paso siguiente es llevar este estado superior de la conciencia a la vida diaria, y eso suele ser lo más difícil). En el cuento, Pinocho tiene un plan. Se le ocurre un modo de escapar, que requiere mucha fuerza y valor, y lo consigue. Pero cuando están en medio del mar, Geppetto parece que se va ahogar y Pinocho se sacrifica para salvarle (Y esta es precisamente la clave, lo que le va hacer merecedor de ser un niño de verdad; el amor desinteresado. Cuando la necesidad del otro es más importante que la mía, cuando “yo” dejo de ser yo y el centro de mi vida, se abre la puerta que deja paso al milagro). Al volver Geppetto en sí en la playa, se encuentra a su lado el cuerpo sin vida de su hijo. Muy afectado, se lo lleva a casa y lo deposita en la cama. Pero la acción de amor del niño, dando su vida por su padre, le ha hecho merecedor de ser un niño de verdad. Este resucita y se cumple así su destino; ser un niño verdadero. Este cuento es el símbolo de nuestro propio viaje de desenvolvimiento espiritual.

El significado de la vida es que seguimos el proceso de reconocer nuestra verdadera naturaleza en Dios. conscientes y cocreadores. Toda la clave para ello es el amor, la ofrenda desinteresada, que significa a su vez la renuncia a el “yo” personal y egoísta. El propósito de la vida que compartimos todos los hombres es manifestar en lo finito lo infinito, llevar lo divino a lo humano, dar expresión individual a nuestras cualidades espirituales.

Exelente noticia desde Australia.


Miguel de Cervantes, una Logia australiana de Lengua Española
La masonería es universal, como lo es la lengua de Cervantes. Qué mejor prueba de ello que la existencia de una Logia formada por castellano parlantes en las antípodas.

Este es el caso de la Respetable Logia Miguel de Cervantes nº 1038 bajo los auspicios de la Gran Logia Unida de Australia (UGL de NSW & ACT) que se presenta en su página web con el siguiente objetivo:
"Miguel de Cervantes es un esfuerzo de masones hispano parlantes, para ofrecer a todos sus hermanos una casa de habla hispana donde llegar y ser acogidos con dignidad y respeto."Como Francmasones y ciudadanos del mundo, no deberíamos olvidar jamás que la naturaleza ha arraigado en nuestro corazón, un lazo sagrado e indisoluble con el país en que hemos nacido y nutrido nuestra infancia. Que la Francmosonería es un movimiento filosófico que tiene por objeto el mejoramiento moral y espiritual del hombre sobre la base del respeto a la persona asugurando la paz, la justicia y la fraternidad entre los pueblos sin diferencia alguna de raza, credo, nacionalidad, rango y fortuna.

viernes, 3 de abril de 2009

Construccion del templo de Salomon (Recordando lo fundamental)


Salomón, hijo de David, resuelto a levantar al Eterno el templo que su padre había proyectado, rogó a Hiram, rey de Tiro, que le proporcionara materiales necesarios para tan gigantesca empresa. Hiram aceptó gustoso y envió a un arquitecto, célebre por su raro talento, para que dirigiera la construcción. Este sabio arquitecto se llamaba Hiram- Abí, y era hijo de un Tirio y de una mujer de la tribu de Nepthalí.



El número de obreros ascendía a 183.000, llamados prosélitos o extranjeros admitidos, es decir, iniciados, Hiram los distribuyó en tres clases: 70.000 aprendices, 80.000 compañeros y 3.300 maestros. Cada una de estas clases tenía sus misterios y secretos, reconociéndose entre si por medio de ciertas señales, palabras y toques peculiares a cada grado. Los aprendices recibían su salario en la columna B, los compañeros en la columna J, y los maestros en la cámara del medio. Los pagadores no entregaban el salario sin examinar escrupulosamente en su grado a cada uno de los que se presentaban.

Ya la construcción del templo se hallaba casi terminada y tres compañeros u oficiales que no habían podido pasar aún a maestros e ignoraban por consiguiente las palabras, signos y toques de este grado, resolvieron sorprender a Hiram y arrancárselos por la fuerza para pasar luego por maestros en los otros países y tener derecho a la paga de su clase. Con este fin, sabiendo que Hiram iba todos los días al templo a hacer sus oraciones mientras los obreros descansaban, se pusieron un día en acecho y cuando le vieron entrar se apostaron en cada una de las puertas, uno en la del Mediodía, otro en la de Occidente y otro en la de Oriente.
Concluidas sus oraciones, se dirigió Hiram hacia la puerta del Mediodía. El oficial allí apostado le pidió las palabras y secretos del grado de maestro. Hiram se negó, y el oficial, irritado con esta resistencia, le asestó un golpe en la nuca con la regla.

Hiram-Abí trató de huir por la puerta de Occidente, pero allí encontró al segundo compañero, que le pidió la palabra de maestro. Rehusando Hiram acceder a los deseos del oficial, éste le dio un fuerte golpe en el pecho con una escuadra de hierro.

Entonces el maestro, reuniendo sus fuerzas, trató de salvarse por la puerta de Oriente, pero allí encontró al tercer oficial, que le hizo la misma intimación que los otros dos. Se obstinó Hiram en callar, y queriendo huir, el oficial descargó con un martillo tan fuerte golpe sobre su frente, que le dejó muerto.

Reunidos los tres asesinos, se ocuparon en hacer desaparecer las huellas del crimen. Ocultaron el cadáver bajo un montón de escombros y cuando llegó la noche le sacaron de Jerusalén y le enterraron lejos de la ciudad, en la cumbre de una montaña.
Pronto fue echado de menos el sabio arquitecto, y Salomón ordenó que nueve maestros se ocupasen exclusivamente en buscarle. Tomaron éstos distintas direcciones, y al día siguiente llegaron varios al Líbano. Uno de ellos, rendido de fatiga, se tendió sobre un cerrillo y observó al poco rato que la tierra estaba removida. Participó a sus compañeros esta observación, en vista de lo cual cavaron en aquel paraje, encontrándose un cadáver, que reconocieron con dolor ser el de Hiram-Abí. Depositaron de nuevo el cuerpo en la fosa, le cubrieron de tierra y regresaron a Jerusalén, donde dieron cuenta a Salomón del resultado de las pesquisas. Para reconocer el sitio donde Hiram estaba enterrado, cortaron una rama de acacia, que plantaron encima de la sepultura.
Salomón dispuso que los nueve maestros hiciesen la exhumación del cuerpo y lo transportaran a Jerusalén. Les recomendó que buscasen sobre el cadáver la palabra de maestro, y que de no hallarse, pusiesen mucho cuidado en observar el primer gesto que se hiciese y las primeras palabras que se profiriesen a la vista del cadáver, a fin de que fuesen en lo sucesivo los signos y palabras de maestro. Se revistieron los hermanos con sus mandiles y guantes blanco, marcharon al Líbano e hicieron la exhumación.

Se trató inmediatamente de averiguar quiénes eran los autores del crimen. La ausencia de tres compañeros no dejó duda acerca de los asesinos. Un desconocido se presentó a Salomón y le dijo en secreto el lugar donde se refugiaban.

Salomón convocó durante la noche al consejo extraordinario de los maestros, y les dijo que necesitaba nueve de entre ellos para desempeñar una comisión delicada; pero que constándole el celo y valor de todos y no queriendo dar la preferencia a ninguno, la suerte decidiría quiénes iban a ser los elegidos. Se hizo así y el primero designado por la suerte, llamado Joabén, fue nombrado jefe de la comitiva.

En seguida Salomón despidió a los demás maestros y expuso a los nueve el descubrimiento que un desconocido le acabada de hacer. Los elegidos concertaron las medidas que deberían tomar, adoptaron por palabra de reconocimiento el nombre principal de los asesinos, y salieron de la ciudad antes de amanecer. Guiados por el desconocido caminaron hacia Joppa, y a las 27 millas llegaron a la caverna de Ben-Acar, donde los asesinos se ocultaban.

Dos hombre que caminaban hacia la caverna, al ver a la comitiva emprendieron la fuga por entre las rocas. Reconocidos en esto culpables, se les persiguió largo tiempo, hasta que , viéndose próximos a ser cogidos, se precipitaron a un barranco, donde los maestros los hallaron expirando. Mientras tanto, Joabén, el jefe de de la expedición, viendo que el perro del guía se dirigía a la caverna, como siguiendo la pista de alguno se precipitó detrás. Una escalera de nueve peldaños le condujo al fondo de la gruta, donde a la luz de una lámpara distinguió al tercer asesino que se disponía a descansar. Viéndose descubierto este desgraciado, lleno de terror ante la visita de un maestro a quien reconoció, se hirió con un puñal en el corazón.

Los elegidos dejaron los cuerpo de los asesinos tendidos en el campo para que sirviesen de pasto a las fieras, llevándose las cabeza, que estuvieron expuestas por espacio de tres días en el interior de los trabajo con los instrumentos que sirvieron para cometer el crimen. Después fueron consumidas por el fuego y los instrumentos hechos pedazos. Satisfecho Salomón de la conducta de los nueve maestros, les agregó otros seis, y dispuso que en adelante llevasen el nombre de elegidos. Diose por diviso una banda negra que se sostenía en el hombro izquierdo y terminaban en la cadera derecha, de cuyo extremo pendía un puñal con una empuñadura de oro. Las palabras, señales y toques de reconocimiento fueron análogos a la acción que iban a ejecutar. En lo sucesivo su empleo fue la inspección general de los trabajo y de los masones. Cuando era necesario proceder en juicio contra alguno de éstos, el rey los convocaba en lugar reservado. El desconocido que les sirviera de guía en su expedición era un pastor, que entró en el cuerpo de los masones, llegando con el tiempo a pertenecer al número de los elegidos.

En estos hechos se apoya el cuarto grado de

la Masonería. Ya los trabajos de la edificación del templo estaban para concluirse y apenas quedaba otra cosa que hacer sino consignar en lugar seguro y secreto el nombre del Gran Arquitecto del Universo, según era conocido desde su aparición sobre el monte Oreb en un triangulo radiante. Este nombre era ignorado por el pueblo y se conservaba por tradición que se hacía una vez al año, pronunciándolo el gran sacerdote rodeado de todos que podrían oírle. Durante la ceremonia se invitaba al pueblo a que gritase y aplaudiese, evitando poder ser oída la palabra por profanos.
Salomón hizo practicar en la parte más oculta del templo una bóveda secreta, en el centro de la cual colocó un pedestal triangular. Se bajaba a ella por una escalera de veinticuatro gradas dividida en tramos de tres, cinco, siete y nueve, y no era conocida más que del rey y de los maestros que en ella habían trabajado.

Hiram había grabado la palabra sobre un triángulo de oro puro que llevaba siempre pendiente del cuello; colocada sobre el pecho la superficie en que la palabra estaba grabada. Cuando le asesinaron tuvo tiempo para desprenderse de este triángulo y arrojarlo en un pozo que estaba en el extremo Oriente, hacia la parte del Mediodía. Salomón ordenó que hiciesen pesquisas para averiguar el paradero de la preciosa Joya.

Pasaban un día tres maestros junto al pozo en la hora del mediodía, y observaron que los rayos del sol, que caían perpendicularmente en el Pozo, hacían brillar un objeto en su fondo. Uno de ellos hizo que los otros dos le bajasen y encontró el delta que se buscaba. Llenos de alegría, se presentaron a Salomón, que a la vista del triángulo dio un paso atrás levantando los brazos y exclamando: Ya está aquí la palabra de….¡Gracias a Dios!

Llamó enseguida a los quince elegidos y a los nueve maestros que habían construido la bóveda secreta y acompañado de los tres que habían encontrado el delta, descendió a la bóveda. El triángulo fue incrustado en medio del pedestal y cubierto con una piedra de ágata de forma cuadrangular.

En la cara superior de esta piedra se grabó la palabra sustituida, y en la inferior todas las palabras de los diferentes grados de

la Masonería. Salomón declaró a los 27 maestros elegidos la antigua ley que prohibía pronunciar la palabra del Gran Arquitecto y recibió de ellos el juramento de no revelar lo que acababa de suceder. Se colocaron delante del triángulo tres lámparas de nueve flameros cada una, y se selló la entrada de aquel lugar, que fue conocida con el nombre de la bóveda sagrada.
Este secreto quedó entre los 27 elegidos y sólo fue transmitido a sus sucesores. juraron eterna alianza, y Salomón, en señal, des dio un anillo de oro. Después de la muerte de este rey se gobernaron por si mismo siguiendo sus leyes dirigidas a la conservación de la obra.

Nabucodonosor, el decimoctavo año de su reinado, puso sitio a Jerusalén , y después de una tenaz resistencia, los habitantes, rendidos de hambre y de fatiga, demolidas las fortificaciones, a pesar de la vigilancia y actividad de los masones libres, la ciudad fue tomada a los diez y ocho meses de sitio.

Los principales de la ciudad con sus tesoros, y el rey Sedecías con su familia, se refugiaron en el templo; los masones intentaron una nueva resistencia, pero no pudieron resistir ala superioridad numérica de sus enemigos. Nabucodonosor ordenó a su general Naburzan que destruyese la ciudad y el templo hasta en sus cimientos, y fueran los habitantes conducidos cautivos a Babilonia. Esto sucedía el año 606 antes de J.C.

Los vencedores, para humillar más a los vencidos, les pusieron cadenas de eslabones triangulares, significando así el desprecio con que miraban el delta.

Inmenso el dolor que los masones experimentaron, no por verse cautivos, sino por contemplar profanado y demolido el templo, la obra más grande y magnífica que la mano del hombre levantara hasta entonces a la gloria del Gran Arquitecto del Universo.
Después de setenta años de cautiverio, Ciro concedió libertad a los judíos, y les restituyó los tesoros del templo. Zorobabel, descendiente de los primeros de Judea, honrado por Ciro con el título y distintivo de caballero de su Orden, se puso a la cabeza del pueblo judío, y el 22 de marzo emprendió la marcha hacia Jerusalén.

Llegado a los márgenes que separan Asiría de Judea, hizo construir un puente para que el pueblo pudiese pasar. Pero entretanto los pueblos de las comarcas opuestas se coaligaron contra ellos y les atacaron s u paso por el puente, Zorobabel en la refriega perdió el distintivo de honor con el que Ciro le había condecorado; pero armado de una espada que sólo con la vida podía perder, y ayudado de los bravos masones que le seguían, derrotó a los enemigos y entró en Jerusalén,

Muchos naturales de esta ciudad, escapados del cautiverio, vagaban por todas partes en el estado más miserable. Había entre éstos algunos elegidos, que se unían en secreto, a fin de practicar las ceremonias de su Orden y conservar las tradiciones. Al destruir el templo, no había sido hallada la bóveda secreta. Los elegidos la buscaron y se apoderaron del triángulo que fundieron para no verlo profanado si caía en manos de los enemigos; rompieron la piedra ágata, y transmitieron sus secretos por tradición. Nombraron un jefe que presidiese sus asambleas, y continuaron sus reuniones.

Zorobabel fue admitido en la confraternidad por Ananías, jefe de los masones. En seguida dispusieron reedificar el templo, y siendo molestados por los enemigos, trabajaban sin abandonar las armas. A consecuencia de esto, los obreros tuvieron siempre la espada en la mano y la trulla en la otra.

Después el templo fue destruido por los romanos el año 70 d.c. y los masones, si bien permanecieron ocultos, no se desunieron., Se propagaron sí por todo el mundo, dándose a conocer por sus nuevos trabajos.